LA CRIOPRESERVACIÓN

PORQUE ELEGIRLA

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Estado actual de la situación

Al leer o oír sobre la palabra criopreservación, lo primero que nos pasa por la cabeza es: Walt Disney. Pero nada más lejos de la realidad. Al fallecer por un cáncer de pulmón en el año 1966, el cuerpo de Walt Disney no fue congelado a la espera de ser revivido como se ha dicho muchas veces y la mayoría de la sociedad cree, sino que fue incinerado y sus cenizas permanecen en un panteón en el cementerio Forest Lawn Memorial Park situado en Los Ángeles, Estados Unidos.

Aunque este caso sea una leyenda, la verdad es que sí hay personas conservadas en este estado, con la convicción e idea(antes de morir) de que en el futuro, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, podrían volver a la vida. Un hecho que hoy por hoy no se puede demostrar. 

«Desde el punto de vista científico no hay ninguna evidencia. Es importante dejar muy claro este aspecto para evitar falsas expectativas o ilusiones»

Felipe Debasa, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) que investiga la evolución de las nuevas ciencias sociales y el conocimiento transversal.

En España no existe ninguna compañía que conserve cuerpos humanos fallecidos. CeCryon, con sede en Valencia, se creó hace tres años con ese fin, pero, de momento, no han conseguido su objetivo. «La criopreservación de adultos, que ya es una realidad en otros países, por desgracia aún no está implementada en España», se lamenta Albert Estrada, director médico del centro, quien apunta tanto trabas técnicas como legales y financieras.

«Sin seguridad jurídica resulta complicado atraer inversores; sin inversiones, el desarrollo científico es imposible; sin investigación no hay resultados; sin ellos es difícil convencer a las masas y sin apoyo social, cuesta cambiar las leyes», resume el facultativo.

El precio de la criopreservación

Los españoles que quieren conservar su cuerpo tienen que irse a países como Estados Unidos, donde sí está regulada esta práctica que en España todavía no es legal. Pueden hacerlo a través de Alcor o Cryonics institute.

Por unos 170.000 euros, puedes mantenerte congelado, y por unos 70.000 euros, preservar solo tu cerebro. En el caso de ser un ciudadano español o de otro Estado, hay que sumarle un 10% en los gastos.

fundación alcor scottsdale
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Señalamos que nadie ha revivido tras este procedimiento y que solo pueden preservarse los cuerpos una vez que estén legalmente muertos. Desde 1967 ya tienen 150 cuerpos o cerebros criopreservados, entre ellos el de James Bedford, el primer ser humano congelado.

Los motivos para tomar esta decisión son variados. «La posibilidad de ver el futuro, alargar la vida o los viajes espaciales», enumera Marji Klima, asistente ejecutiva de Alcor. En España, si una persona decide que, tras su muerte legal, quiere que su cuerpo se conserve así, deberá «dejar constancia de su voluntad en el documento de voluntades anticipadas o de instrucciones previas, el también conocido como testamento vital», apunta Debasa.

La muerte aún no es reversible

El proceso de la criopreservación consiste en reducir la temperatura corporal a temperaturas cercanas al cero absoluto (alrededor de -190 ºC) para que la actividad biológica se detenga completamente y no se deterioren los tejidos.

Según Estrada, médico jefe en iCryonic World Lab, la dificultad radica en alcanzar estas temperaturas extremas sin causar daños irreversibles en el proceso de enfriamiento. «El proceso tiene dos caras: enfriar primero y calentar después para revertirlo. En este punto del desarrollo tecnológico humano aún no somos capaces de hacer ambas cosas sin provocar lesiones irreversibles, pero estamos seguros de que, en el futuro, los avances científicos permitirán revertir el proceso de forma efectiva».

Estas cápsulas Odyssey no consumen energía eléctrica y el nitrógeno líquido se añade periódicamente para reemplazar la cantidad que se evapora.

La vitrificación es un enfriamiento muy rápido que impide la reorganización molecular en forma de cristales, es decir, que evita la formación de hielo. «Tras finalizar este proceso, el cuerpo se conserva en nitrógeno líquido, en cápsulas convenientemente aisladas y monitorizadas», explica el especialista.

Para poner al día las últimas investigaciones sobre criopreservación, longevidad y extensión de la vida, hace unas semanas se celebraba en España la primera cumbre internacional de este tipo. El objetivo, según el cirujano Javier Cabo, presidente del comité científico del congreso, era que nacieran líneas de cooperación entre las áreas científica y tecnológica.

Aunque como cirujano Cabo ha criopreservado más de 500 corazones para realizar después homoinjertos cardíacos, el médico diferencia entre congelar un órgano y el cuerpo entero puesto, que en este último caso, no existen pruebas científicas que avalen su recuperación. Tejido a tejido es más fácil. Embriones, ovocitos, espermatozoides, corteza ovárica, injertos cardiovasculares o cartílago son algunos de los tejidos humanos que, hoy por hoy, se conservan en temperaturas cercanas al cero absoluto y se utilizan después.

En un estudio publicado en Nature Biotechnology más de cuarenta investigadores apuestan por mejorar las técnicas de preservación para poder conservar órganos que vayan a ser trasplantados, lo que aumentaría la tasa de operaciones y disminuiría la mortalidad de pacientes que fallecen antes de recibirlos. Su autor principal es Gregory M. Fahy, pionero en la vitrificación y en la preservación de riñones de conejo.

A su juicio, para que la recuperación de los cuerpos congelados sea una realidad harán falta décadas, mucha inversión y mucha investigación. «El mejor camino podría ser a través de las agencias espaciales internacionales, que podrían unir sus recursos para un proyecto a largo plazo como este», propone Fahy, vicepresidente de 21st Century Medicine (EE. UU.). Aunque algunas de las personas criopreservadas soñaban con que sus cuerpos congelados viajarían algún día al espacio y revivirían en otros planetas, es algo irrealizable hoy por hoy. Lo que sí se ha planteado es que, en viajes al espacio profundo de larga duración, los tripulantes se sometan en vida a una especie de estado de hibernación para despertar cuando estén cerca del objetivo de la misión. El supergusano que resucita En la naturaleza hay un ser diminuto que se puede congelar vivo y resucitar con bastantes garantías. Se trata del gusano C. elegans. Su milímetro de longitud lo convierte en el animal ideal porque enfriar y recalentar sin producir hielo una muestra de un milímetro es fácil, según Daniel Barranco, investigador de la Universidad de Sevilla.

El equipo Cryobiotech del que formaba parte patentó un método de enfriamiento ultrarrápido que permite la criopreservación del nematodo incluso en estado adulto, con una tasa de supervivencia mayor a la técnica tradicional.

La principal diferencia con el cuerpo humano es el volumen. «La crioconservación se ve afectada por el tamaño y la complejidad», señala Fahy. Mientras que el proceso de retirar el calor de un cuerpo humano y devolverlo después para que se recaliente es lento, en el gusano es muy rápido. «Además, los órganos humanos son mucho más complicados que los de C. elegans y se dañan más fácilmente», añade.Ratones longevos y quimeras de laboratorioAl margen de la criopreservación, numerosos científicos están investigando por qué envejecemos y qué medidas tomar para alargar la vida. Es el caso de María A. Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La científica lleva años estudiando lostelómeros(situados en los extremos de los cromosomas) y la telomerasa (una enzima que permite el alargamiento de los telómeros).

«Si evitamos o retrasamos el acortamiento de los telómeros, podremos retrasar el envejecimiento y las enfermedades asociadas», afirmaba en su ponencia del congreso. Diferentes experimentos con ratones han demostrado que activar su telomerasa repercute positivamente en enfermedades como el cáncer o la fibrosis pulmonar, relacionadas con el envejecimiento.

El embrión de ratón se utiliza con fines biomédicos. Izpisúa Belmonte Lab – Salk Inst.

Juan Carlos Izpisúa, investigador en el Instituto Salk de Estudios Biológicos (Estados Unidos), también trata de luchar contra el deterioro del organismo pero, en su caso, con la regeneración de órganos y tejidos. El bioquímico, que también participó en el congreso, puso como ejemplos las quimeras, «algo consuetudinario a la cultura mediterránea». Estos animales fantásticos, formados por órganos de seres diferentes, cada vez son más comunes en laboratorios como el suyo.

Sobrevivir con repuestos

Aunque han logrado que células de rata se integren en un embrión de ratón y el animal quimérico sobreviva, admite que conseguir el mismo resultado con otros seres vivos es más difícil. El científico y su equipo lograron insertar células madre humanas en embriones de cerdo, un paso importante pero todavía lejano a su objetivo final: desarrollar órganos y tejidos para usar en trasplantes.

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